Implanto chatbots para empresas con IA a medida que automatizan la atención al cliente, cualifican leads y reducen el coste de soporte sin contratar a más gente. Conectados a tu web, WhatsApp Business y CRM.
Confiaron en nosotros






Atender lo mismo 50 veces al día no es servicio al cliente, es desgaste.
Tu cliente pregunta cuando puede. Si no contestas en horas, se va a la competencia.
Precio, plazos, devoluciones. El 80 % se repite y se puede automatizar.
Curiosos, estudiantes, competencia. Comerciales perdiendo horas.
Llega un cliente en inglés un viernes a las 20:00. ¿Quién contesta?
WhatsApp del comercial, móvil personal. Cero trazabilidad.
Un nuevo empleado son 2 meses de formación. Un chatbot escala sin coste marginal.
El chatbot entiende contexto, mantiene el hilo y sabe cuándo escalar a un humano. Habla como tú, con tu vocabulario y tu tono.
Sin paquetes cerrados. Adapto el alcance a tu caso, tu CRM y tu volumen real.
Vemos qué consultas recibes, en qué canal, y qué herramientas tienes.
Entreno el chatbot con tu documentación y lo conecto a WhatsApp, web y CRM.
Live con tráfico real. Reviso métricas y afino respuestas la primera semana.
Cuando una empresa empieza a recibir muchas consultas repetidas, la primera tentación es contratar un chatbot enlatado, de los que se instalan en 5 minutos y responden con plantillas genéricas. Funciona la primera semana, después molesta más de lo que ayuda. El cliente nota que está hablando con un robot tonto, los comerciales reciben los mismos leads sin cualificar que antes, y al final acabas desactivando el bot. Conozco el patrón porque he visto a varias empresas pasar por él antes de venir a pedir uno bien hecho.
Un inteligencia artificial para empresas trabaja distinto. Se entrena con tu documentación, tu catálogo, tus precios, tus condiciones de devolución y tus políticas internas. Cuando un cliente pregunta "¿hacéis envíos a Canarias?", el bot no busca en una FAQ rígida: razona sobre tu información real y contesta como contestarías tú. Mantiene el hilo de la conversación, recuerda lo que el usuario dijo dos mensajes antes, y sabe distinguir entre una duda comercial y una incidencia técnica.
Tres cosas marcan la diferencia entre un chatbot que aporta valor y uno que se desactiva al mes:
No vendo chatbots a todas las empresas. Si recibes 10 consultas al mes, no merece la pena: el ROI no llega y montar un chatbot acaba pesando más que atenderlas a mano. Donde sí encaja: empresas con más de 100 consultas semanales repetitivas, ecommerce con muchas preguntas de envío y devolución, clínicas que reservan citas, academias con preguntas de matriculación, o equipos comerciales saturados de leads sin cualificar que no llegan a convertir. Cuando vienen empresas con menos volumen, suelo recomendarles otro tipo de automatizar procesos administrativos que les rinde mejor: clasificación de correo, generación de presupuestos, seguimiento de oportunidades en el CRM o conciliación de facturas.
Si tu caso encaja, lo verás claro a los 15 días: la bandeja deja de llenarse de las mismas preguntas, tus comerciales solo atienden lo que merece la pena, y tú recuperas las noches sin pensar en el WhatsApp del trabajo. El bot sigue trabajando mientras duermes, y al día siguiente tienes el resumen de conversaciones para ajustar lo que haga falta.
Cuéntame tu caso y te digo si te vale la pena el servicio. Sin compromiso, sin propuesta automática, sin paquetes cerrados.