Tu tienda Shopify vende cada día y cada hora caída es dinero perdido. Cuando algo se rompe, necesitas a alguien que responda rápido. Doy soporte y mantenimiento Shopify continuo: arreglo errores, actualizo el tema y las apps, vigilo la velocidad y la seguridad y estoy cuando me necesitas.
Confiaron en nosotros






Una tienda Shopify no se mantiene sola. El tema se actualiza, las apps cambian, aparecen errores y la velocidad se resiente. Sin alguien que esté pendiente, los problemas los descubre tu cliente antes que tú.
Un fallo en hora punta y nadie que lo arregle. Cada minuto caída es una venta que se va. Con soporte tienes a quién avisar y respuesta rápida.
Shopify o una app se actualiza y de repente algo deja de funcionar. Reviso, detecto qué lo rompió y lo dejo estable otra vez.
Imágenes pesadas, apps que cargan de más, código acumulado. Optimizo la velocidad para que cargue rápido y no se te escapen clientes.
Un formulario que falla, un filtro que no va, un descuento que no aplica. Pequeños fallos que dañan la confianza. Los reviso y los corrijo.
Si algo se borra o se rompe un cambio, no hay marcha atrás. Dejo copias y un proceso para tocar la tienda sin riesgo de perder nada.
Te entregaron la tienda y se esfumaron. Reviso lo que hay, entiendo cómo está hecha y le doy continuidad para que no te quedes tirado.
Nada de formularios que se pierden ni números de incidencia. Me escribes, lo miro y te digo qué pasa. Cuando algo es urgente para tu tienda, lo es para mí también.
Empiezo por entender el estado real de tu tienda. Luego arreglo lo urgente y, si quieres, me quedo cuidándola de forma continua. Tú decides el nivel.
Audito el tema, las apps, la velocidad, los errores y la configuración. Te doy un informe claro de qué está bien, qué falla y qué conviene tocar primero.
Corrijo lo que está fallando y te hace perder ventas. Cada cambio se prueba antes de aplicarlo en la tienda en vivo, sin riesgo de romper lo que ya funciona.
Si quieres tranquilidad, me quedo con revisiones periódicas, actualizaciones y soporte cuando surja. Si prefieres, trabajamos por horas sueltas cuando me necesites.
Mucha gente piensa que una vez montada la tienda en Shopify ya no hay que tocar nada. La realidad es otra: Shopify actualiza la plataforma, las apps lanzan versiones nuevas, los temas reciben parches y tu propio catálogo crece. Sin mantenimiento de Shopify, esos cambios se acumulan hasta que un día algo se rompe, casi siempre en el peor momento. El soporte continuo existe justo para que eso no te pille por sorpresa.
La parte más obvia es la reactiva: tu tienda falla y necesitas que alguien lo arregle ya. Un botón de compra que no responde, el checkout que da error, una app que deja de sincronizar. Tener soporte de Shopify significa que no buscas a la desesperada en foros, sino que avisas y se resuelve. La diferencia entre perder una tarde de ventas o perder diez minutos.
La parte que de verdad ahorra dinero es la preventiva. Revisar que las actualizaciones del tema y de las apps no hayan roto nada, vigilar la velocidad de carga, comprobar que los formularios y los pagos funcionan, mantener copias de seguridad antes de cada cambio importante. Una tienda revisada cada cierto tiempo no tiene sustos. Es el mismo cuidado que aplico cuando hago un desarrollo a medida para Shopify: el código se deja limpio para que aguante las actualizaciones.
Una tienda lenta vende menos, aunque no lo notes en el momento. Cada segundo de más en cargar cuesta conversiones y Google lo penaliza en el posicionamiento. Dentro del mantenimiento optimizo imágenes, reviso las apps que cargan de más y limpio el código acumulado para que la tienda vaya fluida en móvil, que es donde compra la mayoría.
Si tu tienda tiene apps privadas o integraciones con tu ERP, tu CRM o marketplaces, esas conexiones también necesitan cuidado. Una integración como la de TikTok Shop con Shopify o un enlace con tu programa de facturación deben revisarse cuando cualquiera de las partes actualiza su API. El mantenimiento incluye vigilar que esas tuberías sigan funcionando y que no se queden pedidos o facturas por el camino.
No todo el mundo necesita lo mismo. Si solo quieres resolver un problema concreto, trabajamos por horas sueltas. Si prefieres tranquilidad y no volver a preocuparte, montamos un plan de mantenimiento con revisiones periódicas y soporte incluido. En ningún caso hay permanencia: si en algún momento ya no lo necesitas, lo dejas sin penalización.
El mantenimiento lo hace la misma persona que programa, no un centro de llamadas que te lee un guion. Eso significa que cuando algo falla, quien lo mira entiende cómo está hecha la tienda y puede arreglarlo de raíz, no solo poner un parche. Trato directo y respuestas claras, sin tickets que rebotan entre departamentos ni esperas de días para algo que se resuelve en una tarde. Y si en algún momento necesitas algo más grande que un arreglo, como una funcionalidad nueva o una integración, lo valoramos sobre la marcha sin tener que buscar a otro proveedor.
Cuéntame cómo está tu tienda y qué te preocupa. Hago una revisión inicial y te digo qué conviene arreglar y qué nivel de soporte te encaja, puntual o continuo. Sin compromiso.